• Tabaco

    Tabaco

    Según la Organización mundial de la salud, el consumo de tabaco es la primera causa de enfermedad, invalidez y muerte prematura en el mundo.

    El tabaco es responsable de más muertes que las que originan el alcohol, las drogas, la tuberculosis, los accidentes de tránsito, los incendios, los homicidios, los suicidios y el SIDA considerados conjuntamente.

     

    Situación en Argentina

    Nuestro país se encuentra a la cabeza del consumo de tabaco en América Latina ya que fuman el 40% de los mayores de 15 años y el 23% de los adolescentes entre 12 y 14 años, con un claro predominio femenino en las edades más tempranas. Cada año, mueren 40.000 argentinos por enfermedades directamente relacionadas con el tabaquismo (6000 de ellos por tabaquismo pasivo).

    La mitad de la gente que fuma va a morir de una enfermedad relacionada con el consumo de tabaco. Los fumadores viven en promedio 10 años menos que los que no fuman y esta reducción es proporcional a la cantidad fumada.

     

    ¿Qué daños produce en el organismo el consumo de tabaco?

    Quienes están expuestos involuntariamente al humo de tabaco ambiental (tabaquismo pasivo).

    Es factor de riesgo en enfermedades respiratorias y cardiovasculares, multiplica por 4 la probabilidad de padecer una enfermedad coronaria o cerebrovascular y también causa una disminución de la capacidad pulmonar, por lo cual el fumador se cansa más pronto y tiene menor resistencia al ejercicio físico.

    En el humo de tabaco se encuentran numerosos compuestos químicos cancerígenos que se han relacionado con diferentes canceres: de pulmón, laringe, garganta, esófago, estomago, páncreas, hígado, colon, recto, riñón, vejiga, mama, aparato genital y sistema linfático.

    El consumo de tabaco se ha asociado con gastritis, ulcera gastroduodenal, esofagitis por reflujo e hipertrofia de papilas gustativas con déficit del sentido del gusto. Es especialmente perjudicial durante el embarazo, ya que aumenta la posibilidad de complicaciones, partos prematuros y bajo peso al nacer. El tabaquismo pasivo de los niños se asocia con incremento de la probabilidad que ocurra muerte súbita del lactante, favorece, entre otros efectos perjudiciales, las enfermedades respiratorias en la infancia.

    Al dejar de fumar, casi todos estos daños se revierten gradualmente, mejora la salud y la calidad de vida, disminuye las posibilidades de enfermar. Por lo tanto, siempre vale la pena abandonar el tabaco.

    El riesgo de fumar durante el embarazo

    El monóxido de carbono y la nicotina del humo de tabaco pueden interferir con el suministro de oxígeno al feto. Además, la nicotina cruza fácilmente la placenta y las concentraciones de nicotina en el feto pueden ser hasta 15% más altas que los niveles maternos.

    La nicotina se concentra en la sangre fetal, en el líquido amniótico y en la leche materna. La combinación de estos factores puede tener consecuencias graves en los fetos y en los bebés de las madres fumadoras. Alrededor de 200 bebés al año mueren a causa del consumo de tabaco durante el embarazo.

    Los efectos adversos del hábito de fumar durante el embarazo incluyen retraso en el crecimiento fetal y bajo peso al nacer. La disminución en el peso al nacer que se ve en los bebés de madres fumadoras está relacionada con la dosis: mientras más fume la mujer durante el embarazo, mayor es la disminución en el peso natal infantil. El recién nacido también muestra señales de estrés y síntomas del síndrome de abstinencia consistentes con lo que se ha reportado en bebés expuestos a otras drogas. En algunos casos, el fumar durante el embarazo también puede estar asociado con abortos espontáneos y el síndrome de muerte súbita del lactante, así como con problemas de aprendizaje y de comportamiento en los niños, además de un riesgo mayor de que sean obesos. Al mismo tiempo, si la madre fuma más de un paquete al día durante el embarazo, casi duplica el riesgo de que el niño afectado se vuelva adicto al tabaco si comienza a fumar.

    Hay que concientizarnos de la gravedad del asunto, teniendo en cuenta que el tabaco no solo afecta nuestra salud sino también la de nuestros hijos, y a personas no fumadoras a quienes perjudica el consumo pasivo.

    El tabaquismo es una elección personal

    El tabaco contiene nicotina, que es una droga que produce adicción y genera dependencia. El cigarrillo facilita el consumo de nicotina en forma casi ilimitada a lo largo del tiempo.

    Una vez que uno se hace dependiente del cigarrillo, ser fumador ya no es una elección personal, sino una adicción.

    Seguramente habrá escuchado personas que les cuesta mucho dejar el cigarrillo. Si usted no fuma, hacerlo, en primera instancia, es una elección. Luego se va adquiriendo una dependencia al tabaco que es difícil abandonar. Elija en primer lugar, no fumar, y brinde información a sus hijos y seres queridos para que conozcan sus consecuencias.

     

    Cómo facilitar el abandono del tabaco

    Aunque el tabaquismo produzca dependencia, dejar de fumar sigue siendo una elección personal, que requiere esfuerzo y persistencia.

    Por lo general, hace falta más de una tentativa, y haberlo hecho antes mejora las posibilidades de lograrlo en un nuevo intento.

    Existen programas de cesación tabáquica que se basan en experiencias que han demostrado ser eficaces en todo el mundo, y que constituyen una ayuda valiosa para los fumadores que desean dejar de serlo.

     

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